Ya perdoné errores casi imperdonables, traté de sustituir personas insustituibles y olvidar personas inolvidables.
Yo ya me decepcioné con personas cuando nunca pensé decepcionarme, seguro que también decepcioné a alguién.
Ya abracé cuando lloraba y me reí cuando no podía, ya hice amigos eternos,
Ya me quisieron y no supe querer...
Ya grité y salté de tanta felicidad,
yo ya guardé secretos eternos.
Ya lloré escuchando música y viendo fotos, ya llamé solo para escuchar una voz,
ya me enamoré por una sonrisa, y tuve miedo de perder a alguien especial (y terminé perdiéndola)...
¡pero sobreviví! ¡Y todavía vivo! Aunque mi estado animico no sea el que reflejo en este texto, me ayuda a encontrar estabilidad, a perder con clase, como los caballeros.
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