como ya dijo mi amigo Bécquer,
tú eres poesía, pero por favor, no vuelvas a clavar tus pupilas sobre las mías si no me quieres causar más trastornos mentales. unos veinticinco gramos de Bach o Beethoven por cada bostezo y doble ración de Mozzart al acostarme, para sobrellevar cada uno de tus versos sobre mi piel, intentando distraerme de tus rimas asonantes y olvidarme de la métrica de tus gestos. supongo que mezclar música clásica con tanta poesía no puede ser bueno, así que si lo vuelves a hacer espero estar ciego y sordomudo estas navidades.

maciot, Granada.
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