últimamente no paro de leer poesía y es que cuando dejo un verso atrás me siento protegido contra mí mismo, contra mi cobardía.
Leo poesía como si cada rima se tratara de un color y se prestaran recíprocamente su sinsentido; hubo un tiempo en que confundía la poesía con el soñar despierto. Tanta aquiescencia...
Déjame sólo con mi sueldo
con mis deudas y MI PATRÓN
déjame
pero no me dejes
despues de las siete
menos diez
Señor
cuando esta niebla de ficción se esfume
y quedes Tú
si quedo yo.
gracias bnndt.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario